Jugar con arañas
¿Te gusta jugar con arañas?
Si no te dan miedo aquí puedes jugar con arañas, sin ningún peligro.
A disfrutar.
No apto para personas susceptibles/sensibles a las arañas.
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Es un chinche alargado y marrón al que le fascina chupar la sangre, especialmente por la noche, cuando el sueño inmoviliza a sus víctimas humanas o animales. Vive en climas tropicales y transmite una enfermedad parasitaria endémica de América: el mal de Chagas, que padecen unos 18 millones de personas y otros 100 millones están en riesgo de contraer, afectando así al 25% de la población latinoamericana. En cada país se bautiza con un nombre. En el caso de Bolivia, este insecto se llama vinchuca.
Su hábitat preferido son míseras poblaciones rurales latinoamericanas, como el Chaco Boliviano. Allí, en las casas de adobe, que dan cobijo a familias numerosas, las vinchucas son las reinas del hogar. Los niños incluso juegan a ver quién consigue capturar un mayor número. La muerte y la vida son las caras de la moneda que en ese lado del mundo suelen decantarse por la primera. Es ‘increíble’ que tras 100 años desde que se descubre esta enfermedad por el médico brasileño Carlos Chagas, haya gente que muera por este bicho que habita en las viviendas latinoamericanas más pobres.
La investigadora valenciana Pilar Mateo lleva más de 13 años investigando el protozoo causante de esta patología, que se transmite a través de la picadura de la vinchuca o por transfusiones de sangre, y ha logrado diseñar una pintura resinosa que incorpora inhibidores de quitina para controlarla.
Hace un año viajé a Bolivia para conocer cómo se controla esta patología a brochazos en las comunidades guaranís, junto a Pilar Mateo y a Javier Lucientes, investigador y profesor titular de Parasitología de la Universidad de Zaragoza. Recuerdo cómo una mujer resignada, con un cansancio permanente y apenas vida en su cuerpo y rostro, desgranaba mazorcas de maíz, acompañada de sus hijos y por un puchero que hervía sin prisas. Con apenas 40 años parecía una anciana. Estaba infectada por la enfermedad de Chagas. En su mísera casa descubrimos muchas vinchucas escondidas entre las grietas de barro, dispuestas a atacar por la noche.
Hace unos años esta patología estaba enclavada en el Cono Sur. Ahora ya no conoce fronteras. Este artrópodo no se adapta a nuestro clima y sigue viviendo allí, pero se están registrando enfermos en Europa. En nuestro país, 67.000 personas la padecen.
Así lo manifestaron en Zaragoza, del 5 al 8 de julio, los 200 expertos del XII Congreso Ibérico de Parasitología. Los movimientos migratorios, los viajes turísticos y el cambio climático se alían para que esta enfermedad y otras como la malaria se conviertan en un problema sanitario de salud pública, que precisará competentes unidades especializadas en medicina tropical que diagnostiquen y traten a personas con estas enfermedades. Todo está interrelacionado en este mundo globalizado. Somos más vulnerables de lo que creemos.
Autor: Rosa Castro. Artículo publicado en sección de opinión del Heraldo de Aragón.
Investigadores del Grupo Aragosaurus, reconocido como consolidado por el Departamento de Innovación y Nuevas Tecnologías del Gobierno de Aragón, han descrito han descrito un nuevo cocodriloide fósil llamado Arenysuchus gascabadiolorum, el más antiguo de Europa y el segundo más antiguo del mundo.
Tal como informa la Universidad de Zaragoza en un comunicado de prensa, este equipo científico, perteneciente al Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón (IUCA), ha descrito un nuevo cocodriloide fósil llamado Arenysuchus gascabadiolorum, el más antiguo de Europa y el segundo más antiguo del mundo.
Este trabajo se publicó el pasado mes de junio en la prestigiosa revista científica PloS ONE. En este artículo se señala que este nuevo hallazgo corresponde a un cocodriloide de pequeño tamaño, con una longitud que oscilaría entre 1 y 1,5 metros y con un aspecto y un modo de vida muy similares al de los cocodrilos actuales.
El cráneo de Arenysuchus fue descubierto en la localidad oscense de Arén, por los paleontólogos José Manuel Gasca y Ainara Badiola, de este grupo de investigación coordinado por José Ignacio Canudo.
Arenysuchus pertenece al grupo de los “cocodrilos verdaderos”, en el que se incluyen todas las especies actuales de cocodrilos (familia Crocodylidae), aligátores y caimanes (familia Alligatoridae) y gaviales (familia Gavialidae), así como muchas formas extintas.
Una de las aportaciones más novedosas y reseñables de este descubrimiento, según informa la Universidad de Zaragoza, es que Arenysuchus sería el cocodriloide más antiguo de Europa, y el segundo más antiguo del mundo junto a la especie norteamericana Prodiplocynodon langi, de aproximadamente la misma edad que Arenysuchus.
El fósil de Arenysuchus se ha encontrado en rocas de hace unos 65 millones de años, unos pocos cientos de miles de años antes de que un meteorito marcara la extinción de los dinosaurios.
La antigüedad de Arenysuchus abre una nueva vía en la investigación sobre el origen y la evolución de los cocodrilos modernos, que podría significar el origen europeo para la familia Crocodylidae, a pesar de que en la actualidad no vive ningún representante en Europa.
Importancia paleobiogeográfica
Hace 65 millones de años Europa era un archipiélago compuesto por grandes islas que se suponía impedían la dispersión de los animales continentales. Los cocodrilos, a pesar de su modo de vida ligado al agua, son animales terrestres, por lo que salvo algunas excepciones tienen dificultades para nadar en grandes masas de agua marina.
Cuando vivía Arenysuchus, el Atlántico Norte estaba formado, por lo que tradicionalmente se consideraba que Europa era una serie de islas infranqueables donde las faunas evolucionaban de forma endémica.
Arenysuchus se encuentra estrechamente relacionado con cocodrilos norteamericanos de su misma edad por lo que la conclusión es inmediata: había migraciones de los cocodrilos hace 65 millones de años entre las islas europeas y Norteamérica.
El paso lo tendrían por las actuales tierras heladas del Polo Norte. Posiblemente esto sucedía en los momentos de bajada del nivel del mar, en los que estos animales se aprovechaban de los puentes de tierra y la poca profundidad para pasar entre islas. Además de los cocodrilos, estos pasos de tierra los aprovecharían mamíferos, dinosaurios y otros reptiles del final del Cretácico.
El cráneo fosilizado de Arenysuchus fue encontrado en el 2008 en el yacimiento ELÍAS, en Arén (Huesca).
Desde 1997 el grupo de investigación Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza lleva investigado en seis yacimientos paleontológicos de esta localidad. Esto ha permito en los últimos años describir los restos de los dinosaurios más modernos de Europa, entre los que se encuentran los hadrosáuridos (“picos de pato”) Arenysaurus y Blasisaurus.
Teniendo en cuenta la importancia de los vertebrados cretácicos de Arén, desde hace unos años hay un museo en la misma localidad donde se muestran los principales fósiles (Museo de los Últimos Dinosaurios de Europa).
Las investigaciones en los yacimientos de Arén están subvencionadas por el Ministerio de Ciencia y Tecnología y por el Gobierno de Aragón, desde el Departamento de Educación, Universidad, Cultura y Deportes, y el Departaramento de Innovación y Nueva Tecnologías.
En la actualidad a estos fondos nacionales y autonómicos se suma los procedentes de las Ayudas de Investigación, del Instituto de Estudios Altoaragoneses (IEA) para la realización de próximos estudios.
Referencia completa del artículo publicado: Puértolas E, Canudo JI, Cruzado-Caballero P (2011) A New Crocodylian from the Late Maastrichtian of Spain: Implications for the Initial Radiation of Crocodyloids. PLoS ONE 6(6): e20011. Artículo en PDF
Fuente: Universidad de Zaragoza
Dando un paseo por Grancasa estos días te puedes encontrar con la exposición de dinosaurios a cargo de la Fundación Dinopolis.
Una gran idea unir difusión de los conocimientos científicos con entretenimiento, y atractivo turístico con valoración de una ciudad tan bonita como Teruel donde está la sede de Dinopolis.
Debería ser habitual hacer montajes interesante en sitios populares.
Ir a buscar al público en vez de esperar sentado a que venga a tu empresa u organización, es eso que ahora se llama proactivo y que no es sino sentido común.
Si no te puedes acercar personalmente a este centro comercial en Zaragoza (Aragón), aquí tienes algunas fotografías de la exposición de dinosaurios para que te hagas una idea.
Os mando esta información para que la reenviéis a vuestros contactos pidiéndoles a su vez que la reenvíen a los suyos….
¡REGALAMOS ÁRBOLES!
El Vivero de la Asociación Naturalista de Aragón (ANSAR), después de las plantaciones realizadas dispone de árboles sobrantes por lo que los ofrecemos GRATUITAMENTE a todos aquellos que estén interesados en su plantación. El Vivero se encuentra en el Centro de La Alfranca en Pastriz (Zaragoza).
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Si alguien está interesado o quiere más información mandar un correo electrónico a la siguiente dirección:
gonzalonasa@yahoo.es
Georges-Louis Leclerc de Buffon (1707-1788) fue un naturalista francés del siglo XVIII. Leclerc, más tarde conde de Buffon, nació en Borgoña el 7 de septiembre de 1707. Sus intereses científicos se centraron en principios de las matemáticas y de las ciencias físicas, aunque también realizó investigaciones en el sector forestal y sobre otros temas prácticos.
Buffon pertenecía a un círculo de científicos franceses que abogó por lo que entonces era la nueva ciencia newtoniana, una visión mecánica del mundo que sostenía que la materia en movimiento operado por fuerzas naturales como la gravedad, podría explicar todo lo que se observa en la naturaleza.
Buffon desarrolló su interés por la historia natural después de haber sido nombrado por Luis XV en 1739 director del Jardin du Roi de París. En el siglo XVIII, las principales colecciones a menudo tenían catálogos impresos, y Buffon se propuso producir uno para la Colección Real. Fue, sin embargo, ambicioso y transformó la tarea en la creación de una historia completa de todos los animales, plantas y minerales de la naturaleza. En 1749 se publicaron los tres primeros volúmenes de su famosa Historia Natural (Histoire naturelle, générale et particulière), que se compondría de treinta y seis, publicados a lo largo de 50 años.
La Historia Natural tuvo un enorme éxito y se convirtió en una de las obras más leídas del siglo. Gracias a ella Buffon fue considerado como una de las cuatro grandes figuras de la Ilustración francesa. Los tomos fueron encuadernados en piel, tenían cientos de grabados y estaban escritos en un hermoso estilo. Por desgracia, Buffon no vivió lo suficiente para completar su estudio sobre todos los elementos de la naturaleza. A su muerte, en 1788, había publicado volúmenes sobre la historia del planeta, la historia de los seres humanos y los correspondientes a todos los cuadrúpedos, aves y minerales. Posteriormente un equipo de especialistas completó la obra.
La gran obra de Buffon consistía principalmente en artículos sobre los animales individuales, en los que intentó recopilar toda la información conocida: anatomía interna, anatomía externa, etapas de la vida, comportamiento y hábitos de reproducción, distribución geográfica, variación geográfica, valor económico y un resumen de lo que los naturalistas habían escrito hasta entonces sobre cada animal. Buffon sostenía que sólo se podría discernir el orden en la naturaleza una vez estuviese compilada toda la información.
Buffon también realizó una serie de ensayos teóricos que fueron de gran importancia histórica para las ideas sobre la evolución y el concepto de especie. Especialmente importante fue su teoría sobre la generación. Sostenía que cada individuo tiene una “fuerza de moldeado interno” responsable de su forma y función. Esta fuerza se transforma en “moléculas orgánicas” que entran en el cuerpo mediante el proceso de nutrición. La reproducción tiene lugar cuando el exceso de moléculas orgánicas resultantes del apareamiento produce un embrión primitivo.
El conde también realizó experimentos de cría en su finca. Descubrió que algunos individuos de especies diferentes pero estrechamente relacionadas producían algunos híbridos fértiles: caballo-asno, perro-lobo. A partir de estos datos concluyó que animales morfológicamente similares eran descendientes de un tronco común.
Buffon no creía que el medio ambiente pudiese alterar las formas de moldeado interno: “las ranas no pueden convertirse en caballos”. Los descendientes de los caballos primitivos se convertían en diferentes especies de caballos, así como en asnos o cebras. Los perros, lobos y zorros provenían todos de los lobos primitivos
Aunque Buffon fue uno de los primeros naturalistas que creyó que para entender la naturaleza debemos considerar un cambio a través del tiempo, no creía en la extensa evolución de la vida como Charles Darwin expuso posteriormente. Buffon tuvo una importancia decisiva, no obstante, al hacer hincapié en el argumento de que para entender la vida contemporánea es necesario entender su historia pasada.
Fuente:
science.jrank.org
Hasta entrado el siglo XIX se admitía, de una manera general, que los seres vivos estaban constituídos por una materia especial (materia orgánica), peculiar de ellos y completamente distinta de la materia constitutiva del mundo inanimado (materia inorgánica o mineral). Los químicos han demostrado que si bien los seres vivos son químicamente un conjunto de compuestos que, en general, no existen en el mundo mineral, estos compuestos están integrados por los mismos cuerpos simples que integran la materia inorgánica (véase la introducción). Estos cuerpos químicos llamados elementos biogenésicos, son precisamente los más abundantes en la corteza terrestre, en la atmósfera y en el agua, es decir, en la parte de nuestro Globo en que la vida se manifiesta, y los que, por diversas razones, resultan más propios para las manifestaciones químicas de la vitalidad.
De estos elementos sólo el oxígeno y el nitrógeno se encuentran en estado libre. Los demás, y el oxígeno y nitrógeno mismos, se hallan combinados entre sí, formando variadísimos compuestos.
Los cuerpos simples o compuestos que pueden separarse de los seres orgánicos por medios puramente físicos (disolución, filtración, evaporación, etc.), reciben el nombre de principios inmediatos.
Algunos de éstos son cuerpos minerales, ya simples (oxígeno y nitrógeno), ya compuestos (sal común, agua, carbonatos y fosfatos de calcio y magnesio, etc.), pero la inmensa mayoría son de naturaleza orgánica. La diversidad de estos principios inmediatos y su importancia requiere que los estudiemos con un poco de detalle.
Alcoholes. Son compuestos de C, H y O de composición semejante a la del alcohol ordinario.
Unos son líquidos, como la glicerina, que forma, en combinación con los ácidos grasos, las grasas, y otros sólidos, como la colesterina, que se encuentra en el cerebro y bilis de muchos animales.
Acidos. Se componen también de C, H y O. Como ejemplos pueden citarse los ácidos cítrico y oxálico, muy abundantes en los vegetales. También merece mención el ácido úrico, que se encuentra en la orina y es nitrogenado, y, sobre todo, los llamados ácidos grasos (oleico, esteárico y palmítico), que en combinación con la glicerina constituyen las grasas.
Hidratos de carbono. Se pueden considerar como combinación del carbono con el agua.
Es decir, del carbono con el oxígeno y el hidrogeno en las mismas proporciones en que entran en el agua.
Los hidratos de carbono más sencillos son los MONOSACÁRIDOS, de fórmula C6H12O6 solubles en agua y de sabor dulce, como la glucosa o azúcar de uva, la fructosa o azúcar de frutos y la galactosa.
La combinación de dos moléculas de monosacáridos con separación de una molécula de agua da origen a los
DISACÁRIDOS (2 C6H12O6 = C12H22O11 + H2O),
cuerpos también solubles en agua y dulces. El tipo de los disacaridos es la sacarosa o azucar
de caña y remolacha. El azúcar de leche o lactosa y la maltosa, también lo son.
Finalmente, la combinación de n moléculas de monosacáridos con separación de n
moléculas de agua, origina unos cuerpos insolubles en agua e insípidos llamados POLISACÁRIDOS
(n C6H12O6 = n H2O + (C6H10O5)n).
Los más importantes son tres: el almidón o fécula, producto vegetal granuloso que con el agua caliente origina el engrudo; el glucógeno o almidón animal, que se encuentra en el hígado, y la celulosa, que no falta en ninguna planta. El algodón, el hilo y el papel están formados de celulosa más o menos pura.
Los polisacáridos y disacáridos tienen la propiedad de transformarse en monosacáridos, cuando se les hierve en agua acidulada, porque los ácidos diluídos los hidratan, es decir, les hacen tomar el agua que perdieron al formarse.
Grasas. Son compuestos sólidos o líquidos (manteca, sebos, aceite) solubles en el alcohol, la bencina, el cloroformo, etc., pero no en el agua, en la cual, si se les bate, se disgregan en finísimas gotitas, formando una emulsión. Las grasas, como los cuerpos antes estudiados, se componen de C, H y O, pero el oxígeno escasea en ellas. Resultan las grasas de la combinación de la glicerina con los ácidos grasos. Las principales son la oleína, la palmitina y la estearina.
Si se las mezcla con el álcali (potasa o sosa), las grasas se descomponen en sus dos componentes: la glicerina queda libre, y el ácido graso se combina con aquél fonmando jabones. Este proceso recibe el nombre de saponificación.
Lipoides. Parecidas a las grasas por su composición química y por sus propiedades fisiológicas, así como por su solubilidad en el alcohol, cloroformo, etc., son los lipoides.
Los más importantes son los llamados fosfátidos, que difieren de las grasas por contener ácido fosfórico, como la lecitina, que abunda en la yema del huevo (9 %), en el sistema nervioso, en la leche, sangre, etc. También se consideran como lipoides la mielina y la colesterina.
Albuminoides Los albuminoides son los cuerpos orgánicos de mayor complicación. No solamente se componen de C, H y O, sino que en ellos entra siempre el nitrógeno (N), casi siempre el azufre (S) y a veces, también, el hierro (Fe), el fósforo (P) y todos los demás elementos biogenésicos. En realidad, los albuminoides son los únicos cuerpos orgánicos constituyentes de la materia viva.
Las grasas, los hidratos de carbono y demás principios inmediatos son simples productos fabricados por parte viva de los seres orgánicos.
Los albuminoides son insolubles en el agua o bien forman en ésta falsas soluciones, parecidas a las emulsiones de las grasas, denominadas soluciones coloidales. Por el calor y otros agentes (alcohol, etc.), se coagulan. La complicada molécula de los albuminoides, que a veces consta de centenares de átomos, se compone, en su mayor parte, de diferentes aminoacidos, cuerpos éstos de composición relativamente sencilla y fácilmente solubles.
Distinguiremos cuatro grupos de albuminoides:
a) ALBUMINOIDES SENCILLOS. Son albuminoides que forman con el agua pura o con soluciones acuosas de ácidos, bases o sales, soluciones coloidales, de las cuales se precipitan por el calor o por la acción de fermentos coagulantes. A ellos pertenece la albúmina o clara de huevo; el fibrinógeno del plasma sanguíneo, que al coagularse se transforma en fibrina; la caseína de la leche, a la que ésta debe su coagulación, etc.
b) ALBUMINOIDES COMPUESTOS (PROTEIDOS). Son albuminoides formados de un albuminoide sencillo y de otro cuerpo que puede ser un hidrato de carbono, un pigmento, o una substancia rica en fósforo llamada ácido nucleico. Los primeros se llaman glucoproteidos, como la mucina, que forma el mucus; los segundos cromoproteidos, como la hemoglobina de los glóbulos rojos de la sangre, y los terceros, nucleoproteidos, por abundar en el núcleo de las células (cromatina).
c) ALBUMINOIDES. Son albuminoides insolubles que forman la mayor parte de los órganos esqueléticos de los animales. Los más importantes son: la colágena y la elastina, que forman la substancia fundamental de los huesos y cartílagos, y la queratina, que forma la parte externa (capa cornea) de la piel, y los callos, pelos, plumas, uñas y pezuñas. Los dos primeros se transforman por la cocción en glutina (gelatina); el tercero, no. Se pueden considerar como albuminoides la esponjina, de las esponjas, y la quitina, de los caparazones de los crustáceos, insectos, etc.
d) ALBUMINOIDES TRANSFORMADOS. Son productos que resultan de la trabsformación hidrolítica incompleta de los otros albuminoides, principalmente mediante procesos digestivos. Los más importantes son las peptonas, productos que difieren de los albuminoides propiamente dichos, por ser solubles en agua y no coagularse por el calor.
Fermentos solubles Llamados también diastasas, encimas y cimasas, son substancias de composición muy diferente que tienen de común la propiedad de actuar sobre determinados cuerpos químicos, transformándolos en otros, sin consumirse. De aquí que operando en ciertas condiciones se pueda descomponer una cantidad ilimitada de una cierta substancia con una insignificante cantidad de una encima determinada. Por ejemplo, una parte de cuajo es capaz de coagular 400,000 partes de caseína.
Diversos químicos, Ostwald, principalmente, han llamado la atención sobre la semejanza existente entre los procesos encimáticos y los catalíticos, así como entre las encimas y los catalizadores. Para Ostwald un catalizador es toda substancia capaz de acelerar o retardar la velocidad de una reacción química sin entrar a formar parte del producto final de ella.
En favor de la acción catalítica de las encimas se han pronunciado modernamente gran número de autores, y Breding llama << fermentos inorgánicos>> a las soluciones coloidales de los metales. Las propiedades de la mayor parte de las encimas y las condiciones en que su acción se manifiesta permiten atribuir a esos cuerpos una naturaleza coloidal.
Las encimas más importantes son las oxidantes, que aceleran la oxidación de ciertas combinaciones; las hidrolíticas, que aceleran la descomposición por hidratación de determinadas substancias, y las coagulantes, que provocan la coagulación de algunos albuminoides, como la ya mencionada cuajo. A las encimas hidrolíticas pertenecen los llamados fermentos digestivos.
La biología es el tratado de la vida; es decir, la disciplina que estudia los seres vivos y los fenómenos vitales. Como los seres vivientes se pueden estudiar desde muy diferentes puntos de vista, la Biología es en realidad un conjunto de ciencias distintas denominadas Ciencias biológicas.
La parte de la biología que estudia la constitución de los seres vivos se llama morfología; la que se ocupa de su funcionamiento, Fisiología; la que tiene por fin clasificarlos en grupos con arreglo a sus diferencias y semejanzas, Sistemática; la que trata de las relaciones existentes entre los seres vivos y el medio que los rodea, Ecología; la que se ocupa de estudiar la distribución geográfica, Biogeografía, y la que trata de los seres desaparecidos, Paleontología.
No quedan con esto enumeradas todas las ciencias biológicas. En primer lugar, debe tenerse en cuenta que todas ellas resultan inmediatamente duplicadas si se considera que en la naturaleza se distinguen dos grandes grupos o Reinos de seres orgánicos: los animales y los vegetales. Habrá, por tanto, una morfología animal y una morfología vegetal, e igualmente ocurrirá con la fisiología, la ecología, etc. Además, la Morfología se subdivide en un cierto número de ciencias importantes como la Anatomía, que investiga la organización de los seres vivos; la Histología, que se ocupa de su fina estructura (Anatomía microscópica); la Organografía, que estudia los diferentes órganos de los diferentes seres vivos, estableciendo sus equivalencias, y la Ontogenia o Embriología, que se ocupa del desarrollo que experimenta cada ser desde que es engendrado hasta que adquiere la forma adulta.
Por otra parte, los estudios especiales de ciertos seres vivos constituyen, a veces, verdaderas ciencias. Por ejemplo: la Antropología o historia natural del hombre; la Entomología o estudio de los insectos; la Microbiología o tratado de los microbios, etc.
Finalmente, merecen mención aparte las ciencias biológicas de carácter general, a saber: la Bioquímica o Química biológica, que investiga la constitución química y el quimismo de los seres vivos; la Citología o estudio de la célula, es decir, de la unidad viviente integrante de todos los seres vivos; la Fisiología general, que estudia los fenómenos vitales comunes a todos los seres vivientes, y la Filosofía biológica o Biología teórica, que trata de los problemas de carácter general que se han planteado al estudiar la vida. Por ejemplo: el origen de la vida, la herencia y otros muchos.
De lo dicho se deduce que las ciencias biológicas se pueden reunir en tres grandes grupos: Zoología o tratado del mundo animal; Botánica o tratado del mundo de las plantas, y Biología general o tratado de las cuestiones comunes a todos los seres vivos.
Los fenómenos vitales. Funciones elementales de la vida
De todos los caracteres que distinguen a los seres orgánicos o animados de los inorgánicos o inanimados, el más importante y característico es el estar dotados de vida. Es imposible dar una definición satisfactoria de Vida. La vida la reconocemos por un conjunto de sucesos especiales que reciben el nombre de fenómenos vitales y que sólo se dan en los seres que llamamos vivientes. Importa, por tanto, antes que nada, averiguar cuáles son, entre todas las innumerables manifestaciones de la vitalidad de los seres orgánicos, las funciones elementales de la vida.
La fisiología comparada ha revelado que las variadísimas funciones que realizan todos los seres vivos se pueden reunir en tres grupos:
a) Funciones de nutrición. Destinadas a proporcionar al cuerpo materiales del exterior (alimentos), que él se encarga de convertir en substancia propia.
b) Funciones de relación. Encargadas de poner en relación al cuerpo con el mundo que nos rodea. Se manifiestan estas funciones por la sensibilidad y la motilidad.
c) Funciones de reproducción. Su fin es el de perpetuar la vida haciendo que cuando unos individuos mueran, haya otros -los hijos- encargados de ocupar su lugar en la naturaleza.
Como se ve, las funciones de nutrición y de relación tienden a la conservación de los individuos. Las de reproducción tienen la finalidad de conservar la especia.
Todos los seres vivos, desde el hombre al más insignificante microbio, realizan estas tres clases de funciones, si bien con muy diferente complejidad y con variaciones en los detalles.
La clasificación de los seres vivos. Grupos taxonómicos
En el mundo de los seres vivos no distinguimos, en realidad, más que individuos. Reconocemos, no obstante, la existencia de grupos de individuos cuya semejanza es tan evidente, que el hombre ha bautizado con nombres especiales: plantas, animales, peces, aves, gusanos, fieras, rumiantes, bueyes, tigres, perros, rosales, palmeras. La naturaleza y significación de esos distintos grupos es muy variable. Unos grupos los hacemos reuniendo los seres por caracteres muy generales (animales y vegetales; peces y aves), mientras que para hacer otros atendemos a caracteres más concretos (fieras, rumiantes), o bien muy especiales y de poca importancia (bueyes, tigres, palomas). Sin dificultad vemos que unos de estos grupos están contenidos dentro de otros y que hay una subordinación bien manifiesta, es decir, una gradación jerárquica entre ellos. Así, los tigres, junto con los leones y otros animales, forman el grupo de las fieras; los bueyes, con las cabras, ovejas, bisontes, etc., constituyen el grupo de los rumiantes. Fieras y rumiantes junto con otra porción de grupos semejantes, integran el grupo superior de los mamíferos. Y este grupo, más el de las aves, el de los peces, el de los gusanos, etc., constituyen el gran grupo llamado Reino de los animales.
Pues bien: siguiendo este método de una manera científica, crea el naturalista los grupos taxonómicos y elabora las clasificaciones. Los grupos admitidos en las clasificaciones biológicas son los siguientes:
Reino - Tipo - Clase - Orden - FAMILIA - Género - especie
Cuando la mucha extensión o el polimorfismo de alguno de esos grupos requiere la subdivisión, se hace ésta anteponiendo el prefijo sub al nombre del grupo en cuestión. Así se dirá SUBTIPO, SUBCLASE, SUBORDEN, etc.
En ocasiones se hace un grupo intermedio llamado SECCIÓN, entre el Suborden y la Familia.
La especie
De todas las diferentes categorías de grupos taxonómicos que acabamos de enumerar hay una que tiene un interés excepcional y una existencia objetiva: es la especie. Según la definición de Cuvier, la especie es el <<conjunto de individuos que descienden unos de otros o de antepasados comunes, y se parecen entre sí tanto como a sus padres>>. Del grupo especie tenemos tan claro concepto vulgar que lo tratamos corrientemente como individuo, y decimos: el perro, el gato, el pino, sin referirnos a ningún perro, gato ni pino determinados.
La nomenclatura de los seres vivientes.
Considerada la especie como la verdadera unidad de los seres vivos, surge inmediatamente el problema de darle nombres. Las denominaciones vulgares no son aplicables, tanto por la diversidad de idiomas como por el cortísimo número de seres dotados de denominación popular y de las confusiones que el vulgo padece cuando examina especies afines. Tampoco es posible designar a cada especie animal y vegetal con un nombre propio, por cuanto son muchos los cientos de miles de especies descubiertas hasta la fecha.
El gran naturalista sueco Carlos Linneo resolvió acertadísimamente ese problema creando la llamada nomenclatura binaria o, en su honor, nomenclatura linneana. Consiste esta nomenclatura en dar un nombre a cada género y dentro de cada género distinguir las diferentes especies por un segundo nombre. De esta manera, cada especie queda designada por dos nombre: uno genérico, equivalente a los apellidos de las personas, que se escribe con mayúscula, y otro específico, comparable a nuestro nombre propio, que se escribe en minúscula. Los nombres genéricos se ponen delante y no pueden repetirse. Los específicos pueden repetirse en diferentes géneros, pero no en el mismo. Ejemplos: Cannis familiaris (perro), Cannis lupus (lobo), C. vulpes (zorro); Felis catus (gato), F. leo (león), F. tigris (tigre); Prunus amigdalus (almendro), P. cerasus (cerezo); Brassica oleracea (berza), Spinaca oleracea (espinaca), etc. Hay géneros que comprenden muchas especies; otros, pocas; algunos (géneros monotipos), una sola.
En las obras especiales, a continuación del nombre específico suele ponerse el apellido del naturalista que descubrió la especie o le dió nombre; si el apellido es largo o muy conocido se pone en abreviatura. Así: el tigre es el Felis tigris L. (Linneo), y la malva real la Altaea rosea Cav. (Cavanilles).
El origen de los nombres genéricos y específicos es muy variable. Muchos proceden del latín o del griego, otros están tomados del nombre de un naturalista ilustre o del de la localidad en que la especie se encontró primeramente, etc. Lo único que las reglas de nomenclatura exigen es que ambos nombres estén latinizados y que el específico concuerde con el genérico.
Los nombres de las familias se forman con el del género más característico y mejor estudiado del grupo, poniéndolo en genitivo y haciéndolo terminar en idas o en ceas, según que se trate de animales o de vegetales. Así, del género Felis se deriva la familia FÉLIDAS; del Rosa, la familia ROSÁCEAS, etc.
En los nombres de los grupos superiores (Ordenes, Clases y Tipos) no se sigue regla fija.
Los Reinos biológicos.
Las diferencias que se observan entre los seres del reino vegetal y las del reino animal son grandes y bien manifiestas cuando se comparan los animales y vegetales superiores, pero desaparecen cuando se consideran los seres más sencillos. Por este motivo los naturalistas admiten un Reino de los Protistos, intermedio entre el Reino Vegetal y el Reino Animal. Más adelante tendremos ocasión de ver las diferencias que existen entre vegetales y animales.
Por último señalar que aunque muchas veces los hongos se han estudiado dentro de los vegetales, tienen suficientes diferencias con estos y algún parecido con los animales, con lo que forman un reino aparte llamado Reino Fungi.
La Historia Natural es la parte de la Ciencia que se ocupa de los seres naturales (montañas, mares, rocas, plantas, animales) y de los fenómenos de toda indoles que en ellos se verifican (fenómenos volcánicos, terremotos, fenómenos vitales). Se comprende fácilmente que la Historia Natural tiene que ser un conjunto de ciencias distintas. Es evidente que no puede ser la misma ciencia la que se ocupe de los microbios que la que estudie los minerales, ni tampoco tendrá nada que ver la que se ocupa de los insectos con la que trata de los fenómenos volcánicos.
Las distintas ciencias que integran la Historia Natural reciben el nombre de Ciencias Naturales.
Ahora bien: en la Naturaleza se distinguen dos grandes grupos de seres naturales: los seres vivientes, orgánicos o animados, y los seres minerales, inorgánicos o inanimados. De acuerdo con esto, las distintas Ciencias Naturales se pueden reunir en dos grandes grupos: el de las Ciencias Geológicas o Geología, que se ocupa de la Tierra, de los seres del mundo inorgánico y de los fenómenos de la naturaleza inanimada, y el de las Ciencias Biológicas o Biología, que trata de los seres vivos y de los fenómenos vitales. De acuerdo con esta división nosotros estudiaremos la Historia Natural dividida en dos grandes partes: Geología y Biología.
Notas diferenciales entre los seres inorgánicos y los dotados de organización.
Las diferencias existentes entre estos dos grandes grupos de seres naturales se manifiestan:
1º en su forma. Mientras los seres orgánicos o vivientes de la misma especie tienen todos formas y tamaños semejantes, las rocas y minerales de la misma naturaleza suelen tener formas y tamaños diferentes.
2º En su estructura. Los seres orgánicos están formados de células, las cuales, a su vez, son mezclas complejísimas de cuerpos químicos variadísimos. Los seres minerales, en cambio, son reuniones muy regulares de moléculas semejantes.
3º En el origen y desarrollo. Los seres vivos nacen por la actividad de otros seres vivos semejantes; crecen, incorporando a su cuerpo materiales del medio, y mueren al cabo de un cierto tiempo, descomponiéndose después. Además, mientras existen viven, es decir, están dotados de una actividad que se manifiesta por el continuo cambio de materia y de energía que realizan con el medio. Los seres inorgánicos, en cambio, se forman a expensas de otros cuerpos que nada se les semejan; carecen de un verdadero desarrollo; conservan incólume su substancia, y desaparecen por descomposición, no por muerte.
4º En la composición química. Aun cuando la materia orgánica está integrada por los mismos cuerpo simples que integran la materia mineral, es lo cierto que los seres vivos son químicamente un conjunto de compuestos que no existen en el mundo mineral. Si comparamos estos compuestos con los del mundo inorgánico, echaremos de ver que mientras éstos son variadísimos en su composición cualitativa y están integrados por pocos elementos (agua = H2O; sal = ClNa; piedra caliza = CO3Ca; pirita de hierro = SFe; cristal de roca = SiO2; etc.), los cuerpos orgánicos tienen una composición muy monótona, siendo al mismo tiempo complejísimos. En efecto, de todos los elementos químicos conocidos (poco más de un centenar) únicamente unos catorce (carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, azufre, fósforo, cloro, potasio, sodio, calcio, magnesio, hierro, silicio y flúor) dan origen a los seres vivos.
He leido este artículo sobre naturalistas aragoneses siguiendo a Odon de Buen y solo puedo recomendar su consulta.
Ibn Biklaris
Juan Lorenzo Palmireno
Bernardo de Cienfuegos
Vicencio Juan de Lastanosa
Juan de Vidós
Pérez de Larrea
Ignacio Jordán de Asso
Félix de Azara
Mariano Lagasca
Francisco Loscos
Pardo Sastrón
Lucas Mallada
Ramón y Cajal
Aranda Millán
Odón de Buen
Joaquín Costa
Longinos Navás
José María Albareda
Pedro Monserrat